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Alfonso, el villano que blanquea bardas pero no blanquea su historia"Buenas noches,
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Alfonso, el villano que blanquea bardas pero no blanquea su historia"Buenas noches, Tlaxcala... porque esto que les voy a contar tiene todos los ingredientes de una novela de las nueve de la noche: un protagonista que jura amor eterno a la legalidad, un villano que pinta bardas como quien firma promesas de amor eterno... y un tribunal que, como en toda buena trama, llega justo a tiempo para desenmascararlo.Escuchen bien, porque esto no me lo inventé yo, esto está en actas, con fecha y con nombre. Y hoy, mi estimada audiencia, la palabra que se repite una y otra vez en este capítulo es una sola: 48 horas.Capítulo uno. José Carlos Hernández Pérez presenta una queja contra Alfonso Sánchez García, presidente municipal de Tlaxcala con licencia y aspirante a la Coordinación Estatal del Comité de Defensa Nacional de MORENA, por presuntas conductas contrarias a la ley electoral. Y aquí el primer giro: el propio presidente del ITE, Emmanuel Ávila González, lo exenta. Le perdona la vida. "No pasa nada", le dicen. ¡Ay, ingenuo Instituto!Capítulo dos, el giro dramático. El quejoso no se queda callado, impugna ante el Tribunal Electoral de Tlaxcala. Y el Tribunal, como la protagonista que regresa transformada después de la telenovela de comerciales, le dice al árbitro electoral: "eso no se vale, resuélvalo bien". Y entonces, con la música de traición sonando de fondo, el Consejo General del ITE se retracta... y en Sesión Extraordinaria le aplica las medidas cautelares al morenista: blanquear veintidós bardas, en San Pablo del Monte y Zacatelco.Y aquí, óiganlo bien, óiganlo dos veces: 48 horas. Ese es el plazo. No cuarenta y ocho días, no cuarenta y ocho semanas para reflexionar sobre sus actos... 48 horas para borrar lo que nunca debió pintar. Como en las telenovelas, el villano tiene un reloj corriendo antes de que se acabe el capítulo, y ese reloj se llama 48 horas.Capítulo tres, porque hasta en esta historia hay letra chica: los Consejeros también dijeron que no procedía aplicar medidas por publicaciones en Facebook ni por microperforados, pegatinas y volantes, porque el quejoso no logró acreditar que esos materiales existieran. Ni tan blanco ni tan negro, pero las bardas, esas sí, esas se quedaron... y esas se tienen que borrar en 48 horas.Y aquí, queridos oyentes, es donde entra ella: Analilia. La protagonista de esta historia que no necesitó que ningún tribunal le tocara la puerta a medianoche para decirle "cumple la ley". Mientras unos tienen 48 horas para blanquear lo que hicieron mal, Analilia camina este proceso limpia, apegada a la legislación electoral, sin sustos de oficio, sin corriditas de última hora, sin ningún reloj de 48 horas corriéndole en contra.Capítulo final. Porque en esta novela no hay música de suspenso que valga: hay una queja, hay un presidente del ITE que perdonó y un tribunal que corrigió, hay un acuerdo en Sesión Extraordinaria... y hay 48 horas para que el villano haga lo que debió hacer desde el principio.Porque al final, Tlaxcala, las novelas se acaban, los relojes de 48 horas se agotan... pero las actas del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, esas se quedan para siempre.Informó Chema Méndez, para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.