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Líridas para mirar al cielo

Líridas para mirar al cielo

Published 2 months ago
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Líridas para mirar arriba: Lluvia de meteoros Líridas 2026: cuándo verla, dónde mirar y cómo disfrutar mejor el cielo nocturno desde cualquier lugar

Por Félix Riaño @LocutorCo

Las Líridas van a alcanzar su momento más esperado el 22 de abril de 2026, con mejores opciones de observación entre la medianoche y el amanecer, sobre todo en el hemisferio norte. Este espectáculo aparece cuando la Tierra cruza restos dejados por el cometa C/1861 G1 Thatcher, y puede regalar entre 10 y 20 meteoros por hora en cielos oscuros, con posibilidad de algunas bolas de fuego más brillantes. La buena noticia es que la Luna creciente va a molestar poco porque se ocultará después de la medianoche en muchos lugares, dejando horas de cielo más oscuro. Y lo más bonito es que no hace falta telescopio. Hace falta tiempo, paciencia y ganas de mirar hacia arriba. ¿Cuántas veces al año nos regalamos de verdad una noche para recordar que vivimos bajo un cielo enorme?

Aunque el cielo esté ahí siempre, casi nunca lo miramos.


Esta es una de esas historias que no piden pantalla. Piden levantar la cabeza. Las Líridas son una de las lluvias de meteoros más antiguas registradas por la humanidad. Hay reportes desde el año 687 antes de nuestra era. En 2026 vuelven con una ventana muy favorable para buena parte del planeta. El pico astronómico está previsto alrededor de las 20:00 GMT del 22 de abril, pero en muchos lugares de América ese instante cae de día. Por eso la mejor estrategia va a ser observar durante la noche del 21 al 22, o incluso intentar también la madrugada del 23. En el hemisferio norte el punto del cielo desde donde parecen salir estos meteoros sube más alto y mejora la experiencia. En el hemisferio sur también se pueden ver, aunque en menor cantidad. Y hay un detalle precioso: muchas de esas rayas rápidas vienen de polvo soltado por un cometa que tarda unos 415 años en dar una vuelta alrededor del Sol.


Las Líridas tienen fama de ser veloces, brillantes y muy antiguas. Su radiante, que es el punto desde donde parecen brotar en perspectiva, está cerca de Vega, una de las estrellas más visibles del cielo nocturno y la más brillante de la constelación de Lyra. Eso ayuda mucho a quienes quieren ubicarse por primera vez. Pero aquí viene un truco que cambia la experiencia: no conviene mirar fijo hacia Vega. Los meteoros más largos y vistosos suelen aparecer un poco más lejos de ese punto. Por eso conviene observar una zona amplia del cielo, en vez de quedarse mirando un solo lugar. En condiciones ideales, las Líridas suelen ofrecer entre 10 y 20 meteoros por hora. A veces han sorprendido con estallidos mucho más intensos, cercanos a 100 por hora, aunque esos aumentos son raros. También pueden aparecer bolas de fuego, que son meteoros muy luminosos. Esos momentos son los que muchas personas recuerdan durante años. No duran mucho, pero dejan una impresión fuerte.


Aquí aparece el verdadero reto. La lluvia de meteoros está disponible para millones de personas, pero no todas van a verla igual. El primer enemigo es la luz artificial. Faroles, edificios y pantallas van borrando del cielo las trazas más débiles. El segundo enemigo es la prisa. Muchas personas salen unos minutos, no ven nada y se van. Pero el ojo necesita entre 20 y 30 minutos para adaptarse a la oscuridad. Cada vistazo al teléfono puede echar atrás ese proceso. El tercer enemigo es una idea equivocada: creer que hace falta telescopio. Para una lluvia de meteoros eso suele empeorar la experiencia porque reduce el campo de visión. También hay una dificultad geográfica. Las Líridas favorecen al hemisferio norte. En el hemisferio sur el espectáculo existe, pero suele ser más discreto. Y hay otro detalle importante: como el pico cae de día en parte de América, mucha gente puede pensar que se lo perdió
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