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Episodio 56- Tus lágrimas también cuentan para Dios (II semana del Tiempo Ordinario )
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Tus lágrimas también cuentan para Dios
(Sábado 24 de enero de 2026 · II semana del Tiempo Ordinario · Memoria de san Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia)
Hoy la Palabra nos lleva a una casa tan llena que ni siquiera hay tiempo para comer; a un campo de batalla donde “cayeron los valientes” y David entona un canto de duelo; y a un salmo que suplica, en medio de lágrimas y burlas: “Que brille tu rostro, Señor, y nos salve”. Es un día para mirar de frente nuestros duelos, nuestros cansancios y esos momentos en que otros cuestionan nuestra fidelidad, y dejar que Dios nos recuerde que ninguna lágrima se pierde delante de Él.
En el Evangelio, Jesús se ve rodeado por la multitud hasta el límite del cuerpo: no hay espacio ni para lo básico. Y lo más doloroso es que, desde cerca, algunos lo malinterpretan: “no está en sus cabales”. En la primera lectura, David nos enseña algo profundamente humano y santo: llorar no es debilidad; llorar es amar. Su canto por Saúl y Jonatán es memoria, gratitud y herida abierta puesta delante de Dios. Y el salmo se vuelve la oración del que ya no puede sostenerse solo: “Señor, vuelve tu rostro… y eso bastará”.
Hoy meditamos tres textos que se iluminan mutuamente:
📖 Evangelio: Marcos 3, 20-21 — Jesús vuelve a casa con sus discípulos, la multitud no los deja ni comer y sus parientes dicen que «no está en sus cabales»: incluso el bien puede ser incomprendido.
📖 Primera lectura: 2 Samuel 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27 — David llora la muerte de Saúl y Jonatán y canta: «¡Cómo han caído los valientes!»: el duelo también es oración.
🎵 Salmo: 79(80) — La súplica entre lágrimas: «Que brille tu rostro, Señor, y nos salve».
Un episodio para darle lugar al duelo sin culpa, para descansar cuando el alma ya no puede “dar más”, y para confiar en esto: Dios no solo cuenta nuestras victorias… también cuenta nuestras lágrimas, y puede convertirlas en semilla de salvación.
Con el corazón abierto, escuchemos primero el Evangelio.