Meditación en el domingo XIV del Tiempo Ordinario (B). El profeta Ezequiel recoge un lamento de Dios sobre su pueblo, duro de cerviz y obstinado de corazón. Nosotros hemos de convertir nuestro pensamiento, abriéndolo a la fe, para evitar esos defectos. Así no nos ocurrirá lo que narra el Evangelio de hoy: que los paisanos de Jesús no creyeron en Él, incapaces de salir de sus concepciones y experiencias humanas, y por eso, no pudo hacer allí milagros.
Published on 1 year, 5 months ago
If you like Podbriefly.com, please consider donating to support the ongoing development.
Donate