Meditación en el domingo XXIII del Tiempo Ordinario (B). El Evangelio nos presenta un milagro de Jesús especialmente laborioso: la curación de un sordomudo. El Señor se lo lleva a solas, le toca los oídos, moja saliva en su dedo y toca su lengua, mira al cielo y suspira, y le dice: «Effetá», que significa: «ábrete». Necesitamos escuchar y necesitamos hablar, y lo primero es necesario y previo a lo segundo.
Published on 1 year, 3 months ago
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